25 de diciembre de 2016

Vincent #

Siempre me pregunto qué carajo viste.
Si fue la urgencia febril de la locura en ciernes sobre tus hombros, o si fue algo más... Tal vez, realmente, hayas sido un visionario. Que estabas destinado a la grandeza, y siempre estuviste en control. En perfecto control. Que siempre supo lo que estaba haciendo.
Esas son las preguntas que caen en mi regazo mientras escucho a mi cuñado gritarle a mi sobrino, sabiendo perfectamente que no pueden entenderse entre sí. Justamente, porque no pueden entenderse entre sí.
Ya no tenemos estrellas acá, Vincent. Creo que lo hicimos a propósito, sabíamos lo que estábamos sacrificando. Podemos crear estrellas propias. Las masificamos, como masificamos todo lo demás. Ya no son especiales, como antes. Cuando vos las mirabas. ¿Sabías que la luz de esas estrellas tarda tanto en llegar a nosotros que, probablemente, esas estrellas ya estén muertas? Todo lo que vemos de las estrellas son fotos viejas. Ojalá que ese pensamiento fuese mío. Otro lo escribió antes. Aún así, considero que esas palabras son apropiadas. Yo no pinto, Vincent. Yo escribo.Y pasa un día sin que me pregunte si puedo hacer lo mismo que vos, armado con fotos viejas nada más.
Ojalá fuese una cuestión de soporte. Conozco a una chica que pinta. Hace mucho que pinta. Tiene potencial. Creo que te caería bien. Es muy fan. Tal vez desaprobarías de esto, con una ceja torcida y ladeando la cabeza hacia un costado. Tampoco es que importe, por supuesto. Estás muerto, al menos en el sentido figurado. Pero, son las personas como ella las que van a llevar tu legado hacia adelante. Mediante difusión, o ejecución en su estado más puro. Ahora eso... estoy seguro que eso te gustaría.
Me tengo que ir. Trajeron torta helada. Y tengo un lienzo propio que trabajar. Besos, y felices fiestas. Que descanses donde descansan los artistas, si es que descansan en absoluto.

Un saludo afectuoso,
Nate


8 de diciembre de 2016

Futuro (o la pálida noción del mismo)

¿Cómo olvidarme de vos?
Imposible. Bah, no imposible. Ahora somos más inteligentes.
Improbable. Esa es la palabra que quiero usar.

Largo tiempo he ponderado acerca del único cabo suelto que queda: vos. Vos, que sos una etapa superada. Un recuerdo agradable de épocas más felices, de tiempos más simples. De tiempos en los cuales la única pregunta que me hacía es: "¿Qué sigue?"
Ahora es todo: "¿Cuándo hago esto?" "¿Por qué tengo que hacerlo?" "¿Tengo? ¿Desde cuando TENGO que hacer algo?"
Los problemas se multiplican de manera exponencial, como pueden ver.
Las cosas son... más complicadas ahora. Lo cual, en parte, agradezco.
Cuando esta clase de cosas sucede, siempre me ataca el acto reflejo más antiguo. Cuando la ecuación se pone complicada, uno la puede enfrentar así como viene y aún así, con todo en contra, resolverla. O puede hacer lo que debe hacer. Simplificarla, y resolverla.

Ya he discutido, en otras ocasiones, la utilidad a largo plazo que este espacio iba a tener. El lugar que iba a ocupar este espacio en mi vida.

Esto empezó como un blog de adolescente empedernido e idiota, que piensa que lo que siente es trascendental. Ahora, el desengaño. Y la eventual evolución a medida que pasan los años.

Hubo evolución, sí. Es es innegable.
Peldaños hacia la Torre.


Les dejo esta canción. Me encanta esta canción.

Y tengo el gusto de dejarles esto también.
http://www.pecesdeciudad.com.ar/islas-para-naufragar-narrativa/nate-y-los-peces-nate-ridenour/


Esto no es llegar a la Torre, pero cerca le pasa el balazo. Tuve el agrado de ser recibido en los brazos de esta editorial pequeña, pero ambiciosa, que me dio la oportunidad. Ahora mis peces nadan con otros más hermosos. Lo interesante de este proyecto editorial que llevan adelante dos excelentes personas, es que se financia como si fuese una "cadena" Un libro paga el siguiente, ese paga el que le sigue... Ya se imaginarán como es el asunto. Es una manera noble de trabajar. Ayuden, si pueden. Porque al mundo le queda poca nobleza. Y ser parte de esto fue (bah, es) lo mejor que me pudo (puede) pasar.


Con esto dicho, cruzamos un océano.
Con esto dicho, me despido. Hasta que vuelva a considerar este espacio relevante.

Se despide afectuoso,
Nate

20 de junio de 2016

CZ 3 (Finale)

Matamos.
Matamos porque es lo normativo.
Somos incapaces de ver el cuadro mayor.
Jugar en Primera parece una locura. La fecha que viene, Crucero del Norte.

Hasta que sepamos romper las paredes.
Primero, alrededor nuestro.
Después, alrededor de los nuestros.

El gran truco.
Desaparecemos algo. Simple.
El truco yace en que vuelva. Caso contrario, se diluye el acto. Se presenta el truco, y luego sucede la prestidigitación. Prestigio sutil que cesa las hostilidades de la mente. Aquí sucede el quiebre, la voluntad primera y última que decanta en mixtura conceptual que aspira a la trascendencia.

La identidad es problemática.
El tercer eje.
Definirse es lo fuerte.
Con cualidades divinas, en lo posible.

Interludio musical.
Micrófono abierto.



Esto es lo hecho.
Cruzamos un océano, dejando atrás territorios desconocidos... para volver a adentrarse en lo desconocido.

El Eterno Retorno.